El impacto social y científico del Espacio Cajal ante el hito de los 40.000 visitantes
«Zaragoza es algo mío, muy íntimo, que llevo embebido en mi corazón y en mi espíritu, y palpita en mi carácter y en mis actos». — Santiago Ramón y Cajal.
El Instituto Cajal del CSIC, fundado por el propio Cajal en 1902, es el centro de neurociencia más antiguo y prestigioso de España.
Fundado en 1902 · CSIC · El instituto que creó Cajal
«Zaragoza es algo mío, muy íntimo, que llevo embebido en mi corazón y en mi espíritu, y palpita en mi carácter y en mis actos». — Santiago Ramón y Cajal.
De las «mariposas del alma» a la red neuronal global: un recorrido solemne por la arquitectura de la inteligencia que une el legado de Santiago Ramón y Cajal con la vanguardia de la IA para proteger la vida y la salud planetaria.
La confluencia de la neurona y el algoritmo. Conectando la neurociencia clásica con la conectómica, los gemelos digitales y las nuevas fronteras de la investigación. Un movimiento para transformar nuestra visión del mundo y alcanzar la Excelencia.
Diálogo de siglos entre la Escuela de Salamanca y Santiago Ramón y Cajal.
Cómo la desanonimización con LLMs, los «World Models» y el argocapitalismo amenazan la privacidad digital, y cómo la neuroplasticidad de Cajal y regulaciones como la MIND Act defienden nuestra soberanía cognitiva.
El espíritu de don Santiago permanece tan vívido y contemporáneo que, en un acto de justicia poética superlativa, su nombre abandonará la órbita terrestre para viajar a la Luna a bordo de la nave Orión en la misión Artemisa II este mismo 2026.
La Escuela de Cajal como faro de la Neurobiología.
El legado indomable de la mirada microscópica.
Big data, multi-ómica y el legado de la observación continua.
«Saber ver es la base del saber hacer». Santiago Ramón y Cajal
Descubre cómo Almagro se convierte en un puente entre el cerebro y Marte. Una iniciativa que une el legado de Ramón y Cajal con Cervantes y la exploración espacial.
La visita a esta exposición permanente es un rito de paso para todo aquel que ame el conocimiento. Es un recordatorio de que, aunque la tecnología avance, el motor del progreso sigue siendo el mismo: una mente disciplinada y un corazón apasionado.