Curiosidad, Consciencia y Comunidad.
Además de reconocer sus impresionantes logros científicos, merece la pena tener muy presente a Cajal para progresar. Gracias a su ejemplo, legado y escuela, podemos seguir construyendo un mundo mejor.
El ejemplo de Cajal es una semilla cargada de futuro. Su extraordinaria vida polímata, nómada, artística, científica, artesana, lúdica, emprendedora, trabajadora, docente y comprometida, es inspiradora para la juventud, inundando con ideas la imaginación creativa e impulsando con ilusión la implicación social. Cajal es un potente faro para promover el desarrollo del talento joven.
El legado artístico, tecnológico y científico de Cajal está muy presente en la frontera de nuestros retos y aspiraciones. Su curiosidad nos permitió empezar a comprender el cerebro, generando el conocimiento que ha hecho posible el despegue de la neurociencia, las neurotecnologías, la inteligencia artificial y la biología sintética; estos logros contribuirán al bien común de la humanidad si somos suficientemente sabios.
En su año cumbre, Cajal descubrió que las neuronas son células independientes que se comunican creando sistemas de circuitos que permiten la transmisión, transformación y almacenamiento de la información. Al confirmar que en el sistema nervioso se cumple la universal teoría celular, inició además la senda para el descubrimiento científico, cien años después, de que la comunicación intercelular es también universal, ofreciendo oportunidades diagnósticas como la biopsia líquida. El estudio de sistemas neuronales completos en todas las etapas de su desarrollo, permitió a Cajal y sus discípulos, descubrir la importancia de lugares concretos como las espinas dendríticas para el aprendizaje, almacenando información espaciotemporal gracias a la plasticidad neuronal, identificar diferentes tipos de células del sistema nervioso por su forma y función, y desvelar la relevancia de las neuronas como sensores especializados en detectar energía electromagnética, química o mecánica.
Los padres de la cibernética y la computación, tuvieron el privilegio de aprender con discípulos de Cajal como Rafael Lorente de Nó. No es casual que la arquitectura de Von Neumann, presente en todos nuestros ordenadores, sea análoga a la del modelo abstracto de una neurona. Los sistemas digitales de inteligencia artificial, con capacidad de aprender y reproducir nuestro comportamiento, están basados en redes de neuronas artificiales que imitan las descubiertas y descritas por Cajal y su escuela.
La capacidad de los sistemas con inteligencia artificial está evolucionando extraordinariamente. Es previsible que pronto existan sistemas artificiales con capacidad de aprender y comprender mejor que el ser humano; en algún momento serán conscientes y plantearán nuevas oportunidades y retos para la convivencia.
Comprender el cerebro es clave para entender nuestra realidad biológica y ayudar a personas que viven con discapacidad neurológica por accidente, enfermedad o senescencia. Las neurotecnologías avanzan, desarrollando capacidades para ver, comprender y modificar circuitos neuronales, haciendo factible recuperar la movilidad, la visión o la capacidad de comunicación, así como la posibilidad de integrar capacidades extraordinarias en los seres humanos. En paralelo, éstas mismas tecnologías se están ofreciendo para aplicaciones lúdicas o de consumo como los juegos, la relajación y la comunicación telepática. En tiempos de capitalismo de vigilancia, guerras cognitivas, computación afectiva y economía de la atención, es urgente anticiparse previniendo y minimizando los riesgos éticos, abrazando iniciativas como los neuroderechos propuestos por el profesor Rafael Yuste.
Cajal pudo crear el Laboratorio de Investigaciones Biológicas gracias a su reconocimiento internacional al recibir en 1900 el Premio Moscú, máximo galardón científico del mundo, otorgado en el Congreso Internacional de Medicina de París. La biología, con su capacidad de fabricar materiales con precisión atómica y escala continental, es la tecnología más poderosa que conocemos. En las últimas décadas, hemos aprendido a leer y comprender la información almacenada en moléculas clave para la vida como el ADN y el ARN. El descubrimiento del lenguaje de la vida gracias a la fotografía cristalográfica de Rosalind Franklin y el impulso internacional cooperativo que supuso el Human Genome Project, han dado paso a las tecnologías que permiten la secuenciación del genoma con costes aceleradamente decrecientes que hacen posible la agricultura y la medicina de precisión con tecnologías ómicas.
La transformación digital de la biología está haciendo posible la automatización, miniaturización y multiplicación de tareas tradicionalmente realizadas por personas muy formadas y entrenadas, generando un universo de datos que garantizan la repetibilidad, trazabilidad y escalabilidad experimental, alimentando sistemas digitales que pueden aprender y colaborar con la comunidad científica. Podemos construir gemelos digitales de moléculas, células, tejidos, órganos, sistemas, personas y poblaciones, para comprender, predecir, prevenir, diagnosticar y curar. La tecnología nos permite hoy estudiar y simular el conjunto de conexiones nerviosas que componen el conectoma, generar imágenes científicas impresionantemente bellas como los brainbow o catalogar el universo de neuronas atendiendo a su singularidad genómica y proteómica. La inteligencia artificial ya es capaz de predecir la forma de moléculas clave para la vida como las proteínas y colaborar en su diseño para optimizar su funcionamiento; pronto dominará el lenguaje de la biología acelerando la biorevolución con un impacto disruptivo en sectores estratégicos como salud, agricultura, alimentación, seguridad, energía, industria y medioambiente.
La biología sintética permite imaginar, diseñar y hacer crecer sistemas biológicos combinando componentes normalizados. Impulsada por la convergencia de la biotecnología, la industria 4.0 y la inteligencia artificial, ofrece posibilidades extraordinarias como la bioremediación de nuestros ecosistemas, la producción sostenible de materiales con propiedades convencionales o avanzadas, la agricultura regenerativa sostenible en ambientes benévolos o extremos, el almacenamiento ilimitado de datos, la fabricación in vitro de moléculas, tejidos y órganos o su reprogramación y regeneración in vivo. Merece la pena participar en comunidades abiertas internacionales como iGEM, DNA Data Storage Alliance, Build a Cell, Global Biofoundries Alliance o Human Genome Project Write que sin duda atraerían hoy a Cajal.
Con la biologia sintética disponemos de nuevas herramientas para comprender el cerebro, como la imagen molecular o la optogenética para controlar circuitos de genes con luz; podemos reprogramar células convirtiéndolas en células madre, pluripotenciales o especializadas como las neuronas; somos capaces de construir sistemas vivos in vitro o con quimeras que permiten acelerar la comprensión, el diagnóstico y el tratamiento personalizado de enfermedades complejas como el cáncer o el Alzheimer. Sabemos fabricar biosensores con neuronas y otras células o sus componentes que pueden vivir en contextos naturales o artificiales. Estamos aprendiendo a diseñar y hacer crecer conjuntos de células llamadas organoides, que pueden combinarse creando sistemas vivos que se llaman ensambloides. Pronto veremos máquinas con redes de neuronas biológicas utilizadas para comprender y gobernar su entorno; la inteligencia con organoides neuronales es ya una realidad.
En 1922 D. Santiago se jubiló recibiendo el más alto galardón científico de nuestro país: la Medalla Echegaray. Coincidiendo con su centenario, empezamos a celebrar el ‘Acontecimiento de Excepcional Interés Público Año de Investigación Ramón y Cajal’ que concluyó en 2025 con el anuncio de la creación del Museo Nacional** Cajal **con epicentro en el Aula Cajal en Madrid. Esperamos que la ciudadanía pueda disfrutar, aprender y practicar el método científico en un espacio que integre tecnologías y metodologías de vanguardia con el ingente tesoro de dibujos científicos, preparaciones histológicas, artículos, libros e instrumentos que Cajal legó a toda la sociedad. Trabajamos también para construir una Red de Espacios Cajal conectados con la historia, la ciudadanía y los centros de investigación; se está tejiendo además la Red Europea de Villas de Nobel acentuando el reto de imaginar y hacer posible una educación a la altura de las niñas y niños que siguen naciendo en cada rincón de nuestro territorio con talento y capacidad para transformar el mundo.
La cooperación es fundamental para la supervivencia, la evolución y la prosperidad en todas las escalas de nuestra realidad, generando propiedades emergentes como la inteligencia, la voluntad y la consciencia. Cajal lo intuyó, descubrió y demostró en las células individuales e interconectadas del sistema nervioso; también lo imaginó, desarrolló y practicó a escala humana con su escuela histológica y la Junta de Ampliación de Estudios que siguen representando ejemplos utópicos de comunidades de aprendizaje. Crear como maestro y líder una escuela de educación y servicio, ha sido sin duda la mayor contribución de su genio revolucionario. Cajal sigue viviendo en la comunidad de discípulos que cultivó y que sigue brotando por el mundo.
Progresar es ser mejores personas, y podemos conseguirlo con Cajal. ¿Qué rumbos excitarían su curiosidad intelectual hoy? ¿En qué conversaciones se involucraría acentuando los valores de su consciencia social como la honestidad, el compromiso y la generosidad? ¿Qué transformaciones impulsaría en nuestro ecosistema educativo para ofrecer el mejor futuro a la juventud, reforzando su compromiso con la comunidad? Curiosidad, consciencia y comunidad son pilares fundamentales para que la ciencia avance al servicio del bien común.
La humanidad ha desarrollado tecnologías exponenciales con capacidad de generar escenarios de abundancia, justicia y prosperidad, que pueden ser también usadas para el control, la destrucción y el abuso. Vivir en el futuro que queremos depende de nuestra sabiduría colectiva y nuestra capacidad de elegir referentes como Cajal para progresar.
Juanjo Rubio Ingeniero Industrial y Biomédico Miembro del Grupo de Trabajo Nacional Cajal
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