Hay fechas que nacen con vocación de efeméride, instantes en los que el tiempo parece plegarse para que el pasado y el futuro se toquen. La tarde del pasado lunes, 24 de noviembre de 2025, fue una de ellas. El salón de actos del Instituto Cajal, en la histórica sede de la Avenida del Doctor Arce, no solo acogió un homenaje académico; fue el escenario de un ritual de transferencia.
Bajo el título “Simposium Entre Neuronas y Legado: Juan A. de Carlos y la Huella de Cajal”, la comunidad científica se reunió para despedir y honrar al Dr. Juan A. de Carlos, la figura que durante décadas ha ejercido de “hombre-puente” entre la pipeta y el archivo, entre la neurona viva y la memoria histórica.
Con el traslado al nuevo Centro de Neurociencias Cajal (CNC) de Alcalá de Henares en el horizonte, el acto trascendió la mera despedida para convertirse en una reivindicación de la “Doble Hélice” del cajalismo: la excelencia experimental y la custodia patrimonial.
I. La Ciencia Viva: De los Plaguicidas a la Arquitectura de la Corteza
La primera sesión desmanteló cualquier noción de que el homenajeado fuera solo un gestor del pasado. La ciencia de Juan A. de Carlos está viva, es vibrante y ha creado escuela.
La Dra. Laura López-Mascaraque, Profesora de Investigación del CSIC y compañera de fatigas científicas desde los años 80, abrió la sesión con una ponencia magistral titulada “Juan A. de Carlos, neurohistólogo: de aprendiz a maestro del cerebro en desarrollo”. Su intervención fue un viaje técnico y conceptual que comenzó recordando los inicios de Juan en 1982, estudiando la acumulación de plaguicidas en aceitunas, para saltar rápidamente a la neurobiología de frontera.
En un párrafo denso y revelador, López-Mascaraque desgranó las contribuciones clave del laboratorio de Neuroanatomía Comparada de Facundo Valverde, que pasaría a ser conjunto. Explicó cómo abordaron preguntas fundamentales: ¿Cómo crecen y se orientan los axones de las neuronas de la subplaca durante el desarrollo cortical temprano y cuál es su papel en el establecimiento de las vías córtico-talámicas? Detalló la sofisticación de sus métodos, desde el cultivo de embriones in toto hasta la demostración de la migración tangencial hacia la corteza cerebral, utilizando técnicas pioneras como las inyecciones intraútero guiadas por ecógrafo. La Dra. López-Mascaraque profundizó en interrogantes complejos como el origen de las células que pueblan la preplaca y la naturaleza de las células de Cajal-Retzius, cuyo fenotipo y características migratorias se determinan en su origen pero muestran una asombrosa plasticidad al adaptarse a nuevas rutas si se implantan ectópicamente. También destacó descubrimientos cruciales como la migración tangencial desde el diencéfalo hacia el telencéfalo, regulada por el factor de transcripción Orthopedia (OTP), y concluyó explicando el origen mixto de las células de la subplaca, demostrando que provienen tanto de fuentes corticales como extracorticales.
El relevo lo tomó el Dr. Fernando García-Moreno, hoy líder en el Achúcarro Basque Center for Neuroscience. Su intervención, “Juan A. de Carlos como mentor”, aportó la dimensión humana del rigor científico. García-Moreno, antiguo doctorando de Juan, relató cómo la exigencia intelectual y la generosidad personal de su mentor fueron el sustrato sobre el que construyó su propia carrera, hoy centrada en los mecanismos evolutivos que conectan el cerebro de las aves con el de los mamíferos.
II. El Peso de la Sangre y las Ideas Visionarias
Tras la pausa, el simposium se adentró en la profundidad del legado intelectual y familiar, corrigiendo de paso errores históricos frecuentes.
El Dr. Santiago Ramón y Cajal Agüeras, Catedrático de Anatomía Patológica y bisnieto de Pedro Ramón y Cajal (el hermano menor de Santiago, un gigante de la medicina a menudo eclipsado por el Nobel), subió al estrado para impartir la conferencia “Cajal y sus ideas visionarias”. Con la autoridad de quien combina la sangre de los Ramón y Cajal con una brillante carrera propia en la oncología y la patología molecular, el Dr. Ramón y Cajal Agüeras realizó una disección intelectual de textos cajalianos que anticiparon la neurociencia cognitiva moderna.
Su análisis se centró en cinco pilares visionarios de la obra de su tío-bisabuelo:
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El mecanismo anatómico de la ideación: Cómo Cajal intuyó la base física del pensamiento mucho antes de la neuroimagen.
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El talento y la función cerebral: Las reflexiones del Sabio sobre la capacidad intelectual y su sustrato biológico.
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La selección natural y la herencia: La integración de la visión evolutiva darwiniana en la histología cajaliana.
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Las emociones e ideas contrapuestas: Un análisis de la psicología humana desde la perspectiva celular.
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Asociación y atención: Los mecanismos de conectividad que integran la experiencia consciente.
A continuación, Fernando de Castro Soubriet, nieto del discípulo homónimo de Cajal, narró la “intrahistoria” de una victoria diplomática. Su charla explicó cómo el “Cajal Legacy Group”, bajo la presidencia y el liderazgo técnico de Juan A. de Carlos, logró lo que parecía imposible: que la UNESCO inscribiera en 2017 los archivos de Cajal y su Escuela en el registro de la Memoria del Mundo.
III. El Homenajeado: Un Guion de Cine para una Vida de Ciencia
El momento más entrañable y sorprendente llegó con la intervención del propio Juan A. de Carlos. Rompiendo el protocolo académico con el título almodovariano “¿Qué he hecho yo (en Neurociencia) para merecer esto?”, Juan regaló a la audiencia una confesión inédita.
Proyectando una imagen de 1982, reveló sus inicios como figurante de cine. El auditorio rompió en aplausos y risas al descubrir que, antes de ser el custodio del legado, Juan participó como extra en la mítica serie de TVE “Ramón y Cajal: Historia de una voluntad”, dirigida por José María Forqué. Paseó por los decorados del laboratorio de Cajal vestido de época, sin saber que el destino le llevaría a dirigir y preservar ese mismo laboratorio en la vida real. Una metáfora perfecta de una vida dedicada a la ciencia: de actor secundario en la ficción a protagonista en la historia real.
IV. La Firma, la Consciencia y el Futuro
El acto alcanzó su clímax institucional con dos momentos de enorme calado simbólico que unieron la gestión con la metafísica.
Primero, la intervención de la Dra. Liset Menéndez de la Prida, Directora del Instituto Cajal. Lejos de un discurso de clausura estándar, Menéndez de la Prida elevó la mirada hacia los grandes retos de la neurociencia actual. Conectando el legado con la vanguardia, habló de la consciencia, ese misterio último que Cajal apenas pudo atisbar y que hoy, gracias a la tecnología y a la inteligencia artificial que ella misma aplica en sus investigaciones sobre la memoria, empezamos a interrogar.
Acto seguido, tuvo lugar la solemne firma de la donación. Pedro Ramón y Cajal Agüeras (hermano de Santiago y también bisnieto de Pedro Ramón y Cajal), en representación del bufete Ramón y Cajal Abogados, estampó su firma junto a la de la directora para formalizar la entrega de los facsímiles de los Cuadros Docentes.
Este gesto de mecenazgo resuelve la gran paradoja del legado: mientras los originales (BIC y Patrimonio de la Humanidad) permanecen en la Universidad Complutense, estos facsímiles de alta fidelidad se colgarán en las paredes, esta vez en el nuevo CNC de Alcalá, para enseñar e inspirar a las nuevas generaciones de investigadores.
V. Presencias Ilustres y el Abrazo de Salamanca
El evento contó con una “fila cero” de excepción que reafirma la vigencia social y cultural del apellido más allá de los muros del laboratorio.
Entre el público se encontraba la Marquesa de Ramón y Cajal, Doña María de Urioste, custodia de la memoria nobiliaria de la familia, acompañada de su hijo, José Antonio Montejo Urioste. La presencia de José Antonio fue especialmente significativa, ya que recientemente ha cobrado gran protagonismo mediático como rostro de la exitosa campaña “Cerebros Extraordinarios” de la Fundación Reina Sofía, fomentando la donación de tejido cerebral para la investigación.
También destacó la presencia de Ángel Cañadas Bernal, bisnieto de Santiago Ramón y Cajal, quien acaba de protagonizar titulares en la prensa internacional por su generosa donación de dibujos originales y una placa de madera al Museo Nobel de Estocolmo, un acto de diplomacia científica que refuerza el vínculo eterno de Cajal con la institución que lo premió en 1906.
El broche final, cargado de simbolismo territorial, lo puso el Dr. Eduardo Weruaga, Catedrático de la Universidad de Salamanca. Weruaga subió al estrado para hacer entrega de unos regalos institucionales de la Universidad de Salamanca al homenajeado, sellando la alianza entre el Instituto Cajal y la ciudad charra, que acoge iniciativas hermanas como “Salamanca por Cajal y la Ciencia”.
La tarde del 24 de noviembre no fue un adiós. Fue la constatación de que el ecosistema Cajal —ciencia, familia, legado e institución— está más fuerte y unido que nunca. Juan A. de Carlos se jubila, pero la maquinaria que él ayudó a engrasar, desde la UNESCO hasta el nuevo CNC, sigue girando a pleno rendimiento.


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