Con especial admiración y respeto, este artículo se dedica al Profesor Isidro Sánchez García (CSIC, Centro de Investigación del Cáncer, Salamanca). Su investigación pionera, que ha desvelado la conexión fundamental entre las células madre y el origen de la leucemia, así como el papel causal de la infección en su desarrollo, representa la continuación moderna del espíritu cajaliano. Su apoyo incondicional como valedor de la iniciativa Salamanca por Cajal y la Ciencia es un testimonio de su compromiso. Donde Cajal vislumbró los “corpúsculos germinales” y la “reacción defensiva”, el trabajo del Dr. Sánchez García ilumina los mecanismos moleculares que rigen la iniciación del cáncer, llevando la antorcha de la ciencia española hacia una nueva frontera: la prevención.

Introducción: El Gigante de la Neurociencia y la Sombra de sus Otras Obras

La figura de Santiago Ramón y Cajal (1852-1934) se erige, con indiscutible mérito, como el pilar fundamental de la neurociencia moderna. Su monumental obra, culminada con la obtención del Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1906 junto a Camillo Golgi, revolucionó la comprensión del sistema nervioso al establecer la doctrina de la neurona: la teoría de que el cerebro está compuesto por células individuales y discretas. Esta abrumadora y merecida reputación, sin embargo, ha proyectado una larga sombra sobre otras facetas de su genio científico, eclipsando contribuciones significativas en campos que, a primera vista, parecen ajenos a su principal línea de investigación, como su pionera descripción del sarcolema en el cardiomiocito. Aunque Cajal nunca se definió como un hematólogo en el sentido moderno del término, un análisis profundo de su trayectoria revela un cuerpo de trabajo pionero y premonitorio sobre la inflamación, la morfología de las células sanguíneas y la respuesta inmune, que constituye una aportación sustancial a la historia de la hematología y la inmunopatología.

Este artículo propone realizar una reevaluación cronológica y temática de la obra no neuronal de Cajal. Se iniciará con sus primeros trabajos en patología, que sentaron las bases de su pensamiento biológico; se examinará su influyente Manual de Anatomía Patológica General como un repositorio de sus ideas sobre la patología sanguínea; se analizarán sus publicaciones específicas sobre los componentes de la sangre; y, de manera crucial, se contextualizarán sus logros frente a los de contemporáneos como Paul Ehrlich, el arquitecto de la hematología moderna. A través de este análisis, que utilizará sus meticulosos dibujos como evidencia primaria de su genio morfológico, se demostrará que la grandeza de Cajal no reside únicamente en haber sido el cartógrafo del cerebro, sino en haber sido un biólogo celular universal. Su capacidad para descifrar la forma y la función se extendió a todos los “protagonistas de la vida y del dolor, incluidas las células de la sangre, revelando una coherencia y una profundidad en su pensamiento que trasciende las fronteras de cualquier disciplina.

Figura 1: El Campo de Batalla

Dibujo científico de células en un contexto histológico, con etiquetas y un sello del Museo Cajal de Madrid, que muestra la observación morfológica de diferentes tipos celulares con detalles en su estructura.
Dibujo científico de células, incluyendo copos de leucocitos y otros componentes sanguíneos, con anotaciones que describen sus características morfológicas, realizado por Santiago Ramón y Cajal.
Dibujo científico de células observadas bajo el microscopio, con anotaciones que identifican diferentes tipos de células y estructuras, realizado en papel de color claro.
Dibujo científico de un corte histológico, mostrando una sección de tejido con células y estructuras celulares identificadas, usado para ilustrar conceptos en biología y patología.

Capilar de mesenterio de rana” - “Capilar de mesenterio del conejillo de indias” - “Vaso sanguíneo de gato” y “Vaso capilar sanguíneo”. Estos dibujos muestran escenarios de los primeros descubrimientos de Cajal sobre la inflamación. La transparencia del mesenterio de la rana le proporcionó una ventana única para observar en vivo el flujo sanguíneo y el “peregrinaje” de los leucocitos desde los vasos hacia el tejido, el fenómeno que le fascinó y que le llevó a confirmar la diapédesis.

Capítulo 1: Los Cimientos en la Patología - El Peregrinaje Celular de la Inflamación

1.1: La Tesis Doctoral y el Debate Científico

El punto de partida de la ilustre carrera investigadora de Santiago Ramón y Cajal no fue el sistema nervioso, sino el campo de batalla microscópico de la inflamación. Su tesis doctoral, titulada Patogenia de la Inflamación (1877), lo situó de lleno en el epicentro de uno de los debates más feroces de la patología del siglo XIX: el origen de las células del pus. Este trabajo fue supervisado por Aureliano Maestre de San Juan, una figura clave y precursora de la histología moderna en España. El debate estaba polarizado entre la influyente teoría de Rudolf Virchow, que sostenía un origen local de las células inflamatorias, y la revolucionaria hipótesis de Julius Cohnheim (1867), que proponía que los leucocitos migraban activamente desde los vasos sanguíneos en un proceso que denominó diapédesis.

Figura 1: El Peregrinaje Celular

Leucocito en vías de escisión de sangre viva de pleurodelo waltii". Este dibujo de Santiago Ramón y Cajal es una obra maestra que captura la secuencia dinámica de la diapédesis. Muestra la extrema plasticidad de un leucocito mientras atraviesa la barrera endotelial, una observación fundamental que sentó las bases de su paradigma sobre la individualidad y el dinamismo celular. URL: http://simurg.csic.es/view/9918477705504201
“Leucocito en vías de escisión de sangre viva de pleurodelo waltii”. Este dibujo de Santiago Ramón y Cajal es una obra maestra que captura la secuencia dinámica de la diapédesis. Muestra la extrema plasticidad de un leucocito mientras atraviesa la barrera endotelial, una observación fundamental que sentó las bases de su paradigma sobre la individualidad y el dinamismo celular. URL:

1.2: La Verificación Experimental y la Filosofía del Dibujo

Fiel a su escepticismo ante los dogmas, Cajal abordó la cuestión de forma empírica en su primera publicación científica, Investigaciones experimentales sobre la génesis inflamatoria y en especial sobre la emigración leucocitaria (1880). Replicó el modelo experimental de Cohnheim, observando la inflamación en el mesenterio de la rana, y no solo confirmó la diapédesis, sino que la inmortalizó en dibujos que son, en sí mismos, un argumento científico. Él mismo admitió haber pasado hasta veinte horas continuas “observando los movimientos de un leucocito perezoso en sus laboriosos esfuerzos por escapar de un capilar sanguíneo”. Para Cajal, el dibujo era un “lenguaje, una articulación de ideas que permitía que los pensamientos se desarrollaran”. Sus ilustraciones no eran transcripciones pasivas, sino interpretaciones activas y síntesis de innumerables horas de observación, tratando a sus sujetos microscópicos como seres animados con “motivos y anhelos”.

La figura 2 representa, de manera secuencial y didáctica, el fenómeno biológico conocido como extravasación leucocitaria o diapédesis. Este es un proceso celular fundamental en la respuesta inflamatoria aguda, mediante el cual los leucocitos (glóbulos blancos) migran desde el torrente sanguíneo, a través de las paredes de los capilares sanguíneos, hacia los tejidos circundantes para combatir patógenos o responder a una lesión. La secuencia, marcada con las letras c, d, e, f y g, desglosa este complejo evento en fases comprensibles:

Figura 2: Extravasación de un leucocito

Cajal Diapédesis
Cajal admitió haber pasado hasta veinte horas continuas “observando los movimientos de un leucocito perezoso en sus laboriosos esfuerzos por escapar de un capilar sanguíneo. Esquema destinado a mostrar las diversas fases de la emigración de los leucocitos al través del endotelio vascular -A, cemento de unión; -B, célula endotelial; , leucocito con expansiones espinosas; , , leucocitos con pseudópodo enclavado en el cemento , emergencia del soma con el núcleo; , leucocito libre. .
  • Fase (c): Muestra un leucocito, reconocible por su citoplasma granular y su forma ameboide, en la fase de marginación y adhesión. La célula se ha desplazado hacia la periferia del flujo sanguíneo y se ha adherido a la pared interna del capilar, que está representado por la estructura vertical de células endoteliales.

  • Fase (d): El leucocito comienza la fase de transmigración. Emite un pseudópodo (una prolongación citoplasmática) que se introduce en la unión entre dos células endoteliales contiguas, iniciando su paso a través de la barrera vascular.

  • Fases (e) y (f): Ilustran el paso activo del leucocito a través de la pared del vaso. La célula demuestra su notable plasticidad y motilidad ameboide, contrayéndose y deformándose para exprimirse a través del estrecho espacio intercelular.

  • Fase (g): El leucocito ha completado la extravasación. Se encuentra ahora completamente fuera del vaso sanguíneo, en el tejido perivascular, listo para migrar por quimiotaxis hacia el foco de la inflamación.

1.3: Una Autopsia Visual de la Transmigración Celular

Un análisis detallado de sus dibujos sobre la diapédesis revela una narrativa secuencial que ilustra un proceso dinámico:

  • Adhesión Inicial: Un leucocito de morfología redondeada y ameboide establece el contacto inicial con la pared interna del vaso sanguíneo.

  • Sondeo y Polarización: La célula cambia de forma, extendiendo un pseudópodo hacia la unión entre dos células endoteliales, demostrando un comportamiento activo y exploratorio.

  • Diapédesis - El Paso: En la etapa crítica, la célula se contrae de forma espectacular, exprimiendo su citoplasma y núcleo a través del estrecho espacio interendotelial.

  • Finalización y Migración: La mayor parte de la célula atraviesa la barrera, retrae su extremo posterior (urópodo) y se desprende completamente del vaso para migrar a través del tejido intersticial, con una morfología totalmente adaptada para el movimiento ameboide.

Este acto de enfoque editorial, aislando a los actores clave, es una característica de la gran ilustración científica. El dibujo no es una copia literal, sino un modelo conceptual que comunica un mecanismo.

1.4: La Coreografía Molecular de la Diapédesis

Lo que Cajal observó morfológicamente es el acto final de un drama molecular exquisitamente regulado, conocido hoy como la cascada de adhesión leucocitaria.

  • Quimioatracción y Rodamiento: Las células del tejido dañado liberan citoquinas (como IL-1 y TNF-α) y quimioquinas, que activan las células endoteliales. Estas expresan en su superficie selectinas, moléculas de adhesión que se unen con baja afinidad a los leucocitos, frenándolos y haciéndolos “rodar” por la pared del vaso.

  • Adhesión Firme: Mientras ruedan, los leucocitos activan una familia de receptores llamados integrinas (como LFA-1), que cambian a una conformación de alta afinidad. Estas se unen fuertemente a sus ligandos en el endotelio (como ICAM-1), deteniendo por completo al leucocito.

  • Transmigración (Diapédesis): El paso físico a través de la barrera, mayoritariamente entre las células endoteliales (vía paracelular), está mediado por moléculas de unión como PECAM-1 y JAMs. Este proceso es un diálogo cooperativo, no una brecha violenta; las células endoteliales forman activamente “copas transmigratorias” para guiar al leucocito.

Esta primera incursión en la patología celular fue el crisol donde se forjó su paradigma científico. Al observar al leucocito como una unidad discreta, móvil y funcional, Cajal estaba presenciando la quintaesencia de la individualidad celular, el mismo principio que, años más tarde, definiría su doctrina neuronal.

Figura 3: El Ejército Inmune en el Campo de Batalla

"Infiltrado inflamatorio agudo". Este dibujo, que muestra un denso infiltrado de leucocitos (neutrófilos, reconocibles por sus núcleos multilobulados), es la representación del resultado final del proceso de diapédesis. Mientras que otros dibujos de Cajal detallan el viaje de un solo
“Infiltrado inflamatorio agudo”. Este dibujo, que muestra un denso infiltrado de leucocitos (neutrófilos, reconocibles por sus núcleos multilobulados), es la representación del resultado final del proceso de diapédesis. Mientras que otros dibujos de Cajal detallan el viaje de un solo ‘soldado’, esta imagen muestra al ‘ejército’ inmune congregado en el tejido para combatir la infección o la lesión. Es la manifestación histológica de la respuesta inflamatoria aguda que tanto fascinó a Cajal. UR:

Capítulo 2: El Manual de Anatomía Patológica como Códice Hematológico

2.1: Una Obra Fundacional y Evolutiva

En 1890, Cajal publicó la primera edición de su Manual de Anatomía Patológica General, una obra destinada a convertirse en uno de los textos médicos más influyentes de la historia de España. Este manual, continuamente actualizado durante más de siete décadas, formó a generaciones enteras de médicos.

2.2: La Sangre en la Inflamación y la Patología General

Dentro del Manual, Cajal zanjó el debate sobre el origen del pus, escribiendo que la diapédesis de Cohnheim “está hoy plenamente confirmada”. Conceptualizó la fagocitosis no como un acto de guerra, sino como un mecanismo biológico universal. En sus propias palabras, el fenómeno fagocítico:

… es más general que la inflamación; preséntase en la absorción de focos necróticos, en la atrofia y desaparición de órganos embrionarios (absorción de la cola del renacuajo, etc.), y representa el medio habitual utilizado por el organismo para encarcelar las partículas de carbón que penetran en el pulmón.

2.3: La “Reacción Defensiva” y la Célula “Atávica” - Cajal como Pionero de la Inmunopatología del Cáncer

Quizás la contribución más premonitoria del Manual se encuentre en el campo de la oncología. Cajal articuló una visión de la interacción entre el tumor y el huésped que se adelantó casi un siglo a los conceptos modernos. Describió la célula cancerosa con una lucidez asombrosa:

La célula del epitelioma es una célula anárquica, emancipada de las leyes del organismo, que tiende a vivir por su cuenta, como un parásito, y a reproducir, no el órgano a que perteneció, sino un tipo celular imperfecto, atávico, que recuerda en cierto modo las fases embrionarias del epitelio.

En 1896, propuso que el estroma que rodea al tumor no era un mero andamio, sino el escenario de una “reacción defensiva” activa del organismo. Identificó con precisión a los combatientes: “**linfocitos, células con protoplasma cromofílico y corpúsculos de Ehrlich o Mastzellen **”. Esta fue una de las primeras descripciones de una respuesta inmune antitumoral. Yendo más allá, intuyó la posibilidad de la inmunoterapia, especulando sobre la necesidad de encontrar «sustancias capaces de exaltar la intensidad» de esta defensa.

Figura 4: La Reacción Defensiva

"Epitelioma pavimentoso lobulado de la piel de la nariz". En esta ilustración de un carcinoma, Cajal no se limita a dibujar las células tumorales (A), sino que representa todo el ecosistema: el estroma reactivo (B), los vasos sanguíneos (b) y, de manera crucial, la infiltración de células inmunes (e). Es la visualización directa de su concepto de "reacción defensiva" y un retrato del microambiente tumoral un siglo antes de su definición formal. URL: http://simurg.csic.es/view/9918477555804201
Dibujo científico de Santiago Ramón y Cajal, condrioma de las células epitelicas del páncreas. URL:

En las ilustraciones de un carcinoma, Cajal no se limita a dibujar las células tumorales, sino que representa todo el ecosistema: el estroma reactivo, los vasos sanguíneos y, de manera crucial, la infiltración de células inmunes. Es la visualización directa de su concepto de “reacción defensiva” y un retrato del microambiente tumoral un siglo antes de su definición formal.

Capítulo 3: Investigaciones Específicas sobre los Corpúsculos Sanguíneos

3.1: El Enigma del “Tercer Corpúsculo”

A finales del siglo XIX, la naturaleza de las plaquetas era un intenso debate. Mientras Georges Hayem las consideraba “hematoblastos” (precursores de glóbulos rojos), Giulio Bizzozero estableció correctamente su papel en la hemostasia.

3.2: “La fagocitosis de las plaquetas” (1896)

En este contexto, Cajal publicó “La fagocitosis de las plaquetas”, donde propuso que estas células poseían capacidad fagocítica. Esta conclusión, hoy considerada incorrecta, revela la fuerza de su paradigma dominante: la búsqueda de mecanismos de defensa celular. Habiendo establecido el rol fagocítico de los leucocitos, es lógico que intentara aplicar este modelo a otros elementos de la sangre. Este episodio demuestra tanto la fuerza de su pensamiento sistémico como las limitaciones de cualquier marco conceptual.

Capítulo 4: Un Contrapunto Esencial - Cajal frente a Paul Ehrlich, el Arquitecto de la Hematología

Para comprender el lugar de Cajal en la hematología, es indispensable contrastarlo con su contemporáneo Paul Ehrlich (1854-1915), el fundador de la disciplina.

4.1: Paul Ehrlich - El Poder de la Química

El enfoque de Ehrlich fue revolucionario porque se basó en la química. Desarrolló técnicas para teñir frotis de sangre con colorantes de anilina, lo que le permitió observar que los distintos tipos de leucocitos poseían gránulos con afinidades tintoriales diferentes. Basándose en esta “afinidad selectiva”, los clasificó en neutrófilos, basófilos y eosinófilos, una taxonomía que sigue siendo la piedra angular del hemograma moderno.

4.2: Cajal - El Poder de la Morfología

El paradigma de Cajal era morfológico. Su principal herramienta fue el método de impregnación con nitrato de plata de Golgi, que él perfeccionó para revelar la estructura tridimensional completa de la célula y sus conexiones. Mientras Ehrlich buscaba diferenciar partes de la célula, Cajal buscaba visualizar la célula entera en su contexto.

Figura 5 y 6: Los Protagonistas de la Inmunidad

"Diversos tipos de leucocitos de la sangre humana". Este dibujo demuestra el profundo interés de Cajal por la citología sanguínea. Su meticulosa diferenciación morfológica de los distintos tipos de glóbulos blancos —los "protagonistas del dolor"— subraya su enfoque en los actores celulares individuales de la respuesta inmune. URL: http://simurg.csic.es/view/9918477554304201
“Diversos tipos de leucocitos de la sangre humana”. Este dibujo demuestra el profundo interés de Cajal por la citología sanguínea. Su meticulosa diferenciación morfológica de los distintos tipos de glóbulos blancos —los “protagonistas del dolor”— subraya su enfoque en los actores celulares individuales de la respuesta inmune. URL:
"Dibujo científico de Santiago Ramón y Cajal, corte de piel de embrión de pollo". URL: http://simurg.csic.es/view/9918477554304201
“Dibujo científico de Santiago Ramón y Cajal, corte de piel de embrión de pollo”. URL:

Tabla 1: Cajal vs. Ehrlich - Dos Paradigmas en el Estudio de la Célula Sanguínea

CaracterísticaSantiago Ramón y CajalPaul Ehrlich****Campo PrincipalNeurohistología, Anatomía PatológicaHematología, Inmunología, QuimioterapiaEnfoque MetodológicoMorfológico-Estructural (“Ver la forma completa”)Químico-Diferencial (“Ver los componentes”)Técnicas ClaveImpregnación cromoargéntica (Método de Golgi), Nitrato de plata reducidoTinciones con derivados de anilina, tinción tricrómicaObjeto de Estudio PrimarioLa célula in situ, dentro del tejidoLa célula aislada (en frotis de sangre)Contribución Principal a la HematologíaDescripción de la dinámica celular (diapédesis), caracterización de la respuesta inmune en tejidos (inmunopatología), estudios morfológicos de leucocitos y plaquetas.Clasificación de los leucocitos (neutrófilos, eosinófilos, basófilos), descripción de megaloblastos, fundación de la hematología como disciplina diagnóstica.Legado en el CampoConceptual y funcional: sentó las bases para la inmunopatología y la comprensión de la célula como agente dinámico.Fundacional y taxonómico: creó las herramientas y la clasificación que definen la hematología moderna.Metáfora de su ContribuciónEl “Biógrafo” de la célula: narró su comportamiento y su vida en el tejidoEl “Químico” de la célula: reveló su composición interna y la clasificó Exportar a Hojas de cálculo

4.3: Cajal y Ehrlich - La ciencia moderna necesita a ambos

Cajal y Ehrlich no eran rivales, sino los arquitectos de dos lenguajes científicos complementarios, ambos indispensables para describir el complejo mundo de la sangre. Ehrlich proporcionó el “diccionario”, la taxonomía precisa y la clasificación de los tipos celulares que permitió a la hematología convertirse en una disciplina clínica rigurosa. Cajal, por su parte, escribió la “gramática”, las reglas que describen cómo esas células actúan, se mueven e interactúan dentro del organismo. Un diccionario sin gramática es una mera lista de términos; una gramática sin un vocabulario definido no puede expresar ideas complejas. La ciencia moderna necesita ambos. Esta perspectiva resuelve cualquier debate sobre la primacía de uno sobre el otro y lo reemplaza con una comprensión más sofisticada del progreso científico, que avanza a través de revoluciones metodológicas y conceptuales paralelas.

Capítulo 5: El Legado Metodológico: La Influencia de la Escuela de Cajal

5.1: La Continuidad a través de los Discípulos

El interés de Cajal por la patología se perpetuó a través de la “Escuela de Cajal”. Discípulos como Jorge Francisco Tello mantuvieron vivo el legado, actualizando sus influyentes manuales.

5.2: Pío del Río Hortega y la Neuroinmunología

Pío del Río Hortega (1882-1945) identificó y caracterizó el “tercer elemento” del sistema nervioso, al que bautizó como microglía. Demostró que era una célula de origen mesodérmico, emparentada con las células de la sangre, y dotada de una extraordinaria plasticidad y capacidad fagocítica. El mismo paradigma funcional que Cajal había observado en los leucocitos —movilidad, respuesta a la lesión y fagocitosis— fue el que Río Hortega descubrió en el macrófago residente del cerebro, sentando las bases de la neuroinmunología.

Figura 7: El Legado de la Escuela de Cajal

"Células neuróglicas amiboides. Método de Río Hortega". Dibujo de Jorge Ramón y Fañanás, discípulo de la Escuela de Cajal. Ilustra la microglía en estado activado (fagocítico), descubierta por Pío del Río Hortega. Esta imagen simboliza la transferencia del paradigma de la defensa celular, que Cajal estudió en la sangre, al sistema nervioso central, fundando la neuroinmunología. URL: http://simurg.csic.es/view/9918477842704201
“Células neuróglicas amiboides. Método de Río Hortega”. Dibujo de , discípulo de la Escuela de Cajal. Ilustra la microglía en estado activado (fagocítico), descubierta por Pío del Río Hortega. Esta imagen simboliza la transferencia del paradigma de la defensa celular, que Cajal estudió en la sangre, al sistema nervioso central, fundando la neuroinmunología. Rabia. URL:

5.3: Pedro Ramón y Cajal - El Pionero de la Oncología Clínica

El hermano de Santiago, Pedro (1854-1950), trasladó el rigor del laboratorio a la práctica clínica. Fue pionero en el uso de la biopsia y la radioterapia en España, y fue uno de los primeros en describir el fenómeno de la radiorresistencia, anticipando conceptos clave como la selección clonal y la resistencia adquirida.

Capítulo 6: El Eco de Cajal en la Oncología del Siglo XXI

Las observaciones de Cajal constituyen el andamiaje teórico sobre el que se han construido algunos de los avances más revolucionarios de la medicina moderna.

6.1: Los “Corpúsculos Germinales” y la Teoría de las Células Madre Cancerosas (CSC)

En 1896, Cajal propuso que los tejidos se componen de células maduras y de “corpúsculos germinales”, descritos como “células indiferenciadas… controlan la regeneración tisular… y los procesos patológicos”. Argumentó que los tumores surgían de estos corpúsculos. Este concepto es un precursor directo de la moderna teoría de las Células Madre Cancerosas (CSC), que postula que los tumores son mantenidos por una pequeña subpoblación de células con propiedades de célula madre, responsables de la iniciación, resistencia y recaída del tumor.

Figura 8: El Legado de la Escuela de Cajal

Células epiteliales en vías de división cariocinética de la piel. Muestra el proceso de mitosis (división celular), que es el motor tanto de la regeneración de tejidos (ligado a sus "corpúsculos germinales") como de la proliferación descontrolada del cáncer. URL: http://simurg.csic.es/view/9918477553904201/
Células epiteliales en vías de división cariocinética de la piel. Muestra el proceso de mitosis (división celular), que es el motor tanto de la regeneración de tejidos (ligado a sus “corpúsculos germinales”) como de la proliferación descontrolada del cáncer. URL:

6.2: Las “Sustancias Mitogénicas” y la Terapia Anti-Angiogénica

En su Manual, Cajal describió que una célula tumoral “segrega sustancias mitogénicas que actúan en los capilares… circundantes”. Esta es una descripción perfecta de la angiogénesis tumoral, precursora conceptual del descubrimiento de factores como el VEGF y de las terapias anti-angiogénicas que bloquean este proceso. Su genio residió en entender la angiogénesis no solo como un fenómeno patológico, sino como un principio biológico fundamental para la reparación de tejidos, tal como ilustró en sus trabajos sobre el “restablecimiento de la circulación”.

6.3: La “Reacción Defensiva” y la Era de la Inmunoterapia

La idea de Cajal del estroma como una “reacción defensiva” es el precursor del concepto del Microambiente Tumoral (TME). Su intuición sobre “exaltar la intensidad” de esta defensa es el principio rector de la inmunoterapia moderna.

  • Inhibidores de Puntos de Control Inmunitario: El sistema inmune posee “frenos” (como PD-1 y CTLA-4). Muchos tumores explotan estos mecanismos para “apagar” a los linfocitos T. Los inhibidores de puntos de control son anticuerpos que bloquean estas interacciones, liberando los frenos y permitiendo a los linfocitos T atacar al tumor.

  • Terapia de Células CAR-T: Consiste en modificar genéticamente los linfocitos T de un paciente para que expresen un Receptor de Antígeno Quimérico (CAR) que reconoce un antígeno específico en las células tumorales, convirtiéndolos en “misiles teledirigidos”.

6.4: La Diapédesis como Paradigma Trágico de la Metástasis

La imitación de la extravasación leucocitaria por parte de las células cancerosas es una obra maestra evolutiva de la patología. El cáncer coopta un sistema de defensa del huésped para su propia diseminación. Las Células Tumorales Circulantes (CTC) utilizan mecanismos similares de adhesión (selectinas, integrinas) y quimiotaxis para salir de la vasculatura. Sin embargo, existe una divergencia crítica:

  • Diapédesis Leucocitaria: Es un proceso cooperativo, temporal y reversible que mantiene la integridad del endotelio.

  • Extravasación Tumoral: Es un proceso a menudo destructivo e irreversible, que puede dañar permanentemente la barrera vascular, reflejando la naturaleza invasiva del cáncer.

El dibujo de Cajal del “soldado leal” (el leucocito) se convierte así en una plantilla trágica para el “traidor” (la célula cancerosa).

Capítulo 7: El Drama de la Circulación: Trombos, Émbolos y Reparación

El genio de Cajal como patólogo no se limitó a la inflamación o al cáncer; abarcó una visión integral de la dinámica vascular. Sus dibujos del Legado Cajal revelan un profundo entendimiento de los procesos que gobiernan tanto la enfermedad como la reparación de los vasos sanguíneos. En obras como “Mecanismo del infarto hemorrágico” y “Marcha del émbolo”, desentrañó con su bisturí de tinta los mecanismos de la trombosis y la embolia, ilustrando las consecuencias destructivas de la obstrucción vascular.

Sin embargo, su visión no se detuvo en la patología. Como contraparte, estudió y dibujó el “Mecanismo del restablecimiento de la circulación en los territorios orgánicos”. Esta obra es una prueba fehaciente de que entendía la angiogénesis no solo como un proceso patológico, sino como un principio biológico fundamental para la reparación y la vida. Esta dualidad en su pensamiento es extraordinaria: fue capaz de ver el mismo proceso —la formación de nuevos vasos— como un mecanismo de curación en los tejidos dañados y como el motor del crecimiento en los tumores, anticipando la idea moderna de que el cáncer secuestra y pervierte las funciones normales del organismo para su propio beneficio.

Conclusión: Redefiniendo el Legado Hematológico de Santiago Ramón y Cajal

La vasta sombra proyectada por el legado neurocientífico de Santiago Ramón y Cajal ha mantenido en la penumbra un conjunto de contribuciones que, analizadas en su contexto histórico y científico, resultan ser fundamentales y extraordinariamente premonitorias. Un análisis exhaustivo de su obra revela que, lejos de ser un campo ajeno a sus intereses, la patología de la sangre y la respuesta inmune fueron temas centrales en el desarrollo de su pensamiento biológico.

La síntesis de sus aportaciones dibuja un perfil científico de una coherencia asombrosa. En el campo de la inflamación, su verificación de la diapédesis estableció su paradigma de la célula como agente individual. En la patología vascular, desentrañó los mecanismos de la trombosis, la embolia y la angiogénesis reparadora. Pero es en la oncología donde su “otra doctrina” revela su genio más visionario. Sus conceptos de la “célula atávica”, los “corpúsculos germinales” y las “sustancias mitogénicas” anticiparon, respectivamente, la de-diferenciación tumoral, la teoría de las células madre cancerosas y la angiogénesis. Su descripción del estroma como una “reacción defensiva” y su intuición sobre cómo “exaltar” esta respuesta sentaron las bases conceptuales de la inmuno-oncología y la inmunoterapia moderna.  

Figura 9: El Científico y su Herramienta

"Autorretrato fotográfico de Santiago Ramón y Cajal frente al microscopio". Una imagen icónica que muestra al científico con su herramienta fundamental. Fue con el dinero ganado como médico militar en Cuba que Cajal pudo comprar su primer microscopio, el instrumento con el que inició la revolución científica que le llevaría desde el estudio de la inflamación hasta el mapa del alma. URL: http://simurg.csic.es/view/9918477842704201
“Autorretrato fotográfico de Santiago Ramón y Cajal frente al microscopio”. Una imagen icónica que muestra al científico con su herramienta fundamental. Fue con el dinero ganado como médico militar en Cuba que Cajal pudo comprar su primer microscopio, el instrumento con el que inició la revolución científica que le llevaría desde el estudio de la inflamación hasta el mapa del alma. URL:

En la evaluación final de su legado, es evidente que el título de “padre de la hematología” pertenece a Paul Ehrlich. Cajal, en cambio, no fue un clasificador, sino un biólogo celular que desentrañó la función de las células en el drama de la enfermedad. Por ello, debe ser reconocido como una figura de primer orden en la historia de la patología celular y un pionero indiscutible de la oncología moderna. Cajal siempre colocó a la célula como la protagonista de la vida, ya fuera en las intrincadas redes del cerebro o en la batalla inflamatoria de un vaso sanguíneo.

Su obra, en su totalidad, nos obliga a ampliar nuestra perspectiva y a reconocerlo no solo como el cartógrafo del cerebro, sino como un explorador universal del “hechizo de lo infinitamente pequeño” , cuyas incursiones en el torrente sanguíneo y los tejidos tumorales revelaron verdades tan profundas y duraderas como las que encontró entre las “misteriosas mariposas del alma”.

Bibliografía

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  • SantiagoRamonyCajal.org. (2025). La Otra Doctrina: Santiago Ramón y Cajal y los Fundamentos de la Oncología Moderna.

Resumen Comparativo de Ediciones Clave del Manual de Anatomía Patológica General

EdiciónAñoEditorial / Lugar****Características Clave / Referencia1ª1890BarcelonaPrimera publicación de la obra.  2ª1896Moya, Madrid495 páginas. Versión digitalizada en Internet Archive.  4ª1905N. Moya, Madrid560 páginas. Referenciada en Google Books; incluye términos como “inflamación” y “leucocitos”.  6ª1918Moya, MadridEdición “notablemente aumentada” con 616 páginas y 304 ilustraciones.7ªN/AJuan Pueyo, MadridEdición “corregida y aumentada”.  Post-Cajalhasta 1953N/AEdiciones actualizadas por su discípulo J. F. Tello y Muñoz.  

990008144090204201Descarga