Adolfo García-Sastre Diario de Burgos 18/05/2025

El hombre siempre ha estado fascinado por explorar nuevos territorios. Los exploradores antiguos salían de sus localidades de origen y se adentraban en tierras lejanas para encontrar nuevos mundos desconocidos. Hoy hay muy pocos sitios que quedan sin explorar en nuestro planeta, y cuando pensamos en nuevos mundos por descubrir tendemos a imaginarnos cómo serán otros planetas y galaxias. Pero incluso la exploración espacial está bastante avanzada, sabemos mucho de nuestro sistema solar y gracias a los avances en ‘Telescopía’, hemos descubierto nuevas estrellas, constelaciones y galaxias muy alejadas de nuestro planeta Tierra.

Pero no hay que irse muy lejos para encontrar otros mundos que apenas conocemos. Uno de ellos, al que no se le había dado hasta hace poco importancia, es el viroma humano. El viroma humano consiste en el conjunto de virus distintos que conviven con nosotros en nuestro cuerpo. La mayor parte de la investigación en virología se ha dedicado a virus que causan enfermedades, como son el virus de la gripe, del sarampión, del SIDA, del dengue y otros muchos. Pero estos virus nocivos para nuestra salud son sólo una fracción ínfima de las especies de virus que se pueden encontrar dentro de nosotros. 

Los primeros estudios sobre el viroma humano se realizaron en el siglo pasado. Con el descubrimiento de los virus, los científicos de esa época comenzaron a buscar virus en muestras fecales humanas y descubrieron unos tipos de virus llamados fagos, que infectan bacterias de nuestro intestino. Hay fagos también en nuestra piel, boca y aparato respiratorio. En este siglo, con el desarrollo de técnicas de secuenciación masiva, se han encontrado una gran cantidad de fagos nuevos en muestras humanas de saliva, sangre y heces. Esto nos ha permitido el estimar el número de virus en nuestros cuerpos. Por cada gramo de heces humanas, nos encontramos más de mil millones de fagos.

Y no son todos copias del mismo fago. Cada persona tiene en su intestino miles de especies distintas de fagos. Y cuando se comparan estas especies entre personas distintas, hay algunas que están en una persona y no en otra, incluso si son dos personas que llevan viviendo juntas mucho tiempo. Aún se desconocen muchos fagos presentes en humanos, y cada día se descubren nuevas especies. En el pasado, la noción que se tenía de los fagos es que eran en su mayoría invasores nocivos para las bacterias, a las cuales infectan, replicándose dentro de ellas y acabando por destruirlas para producir nuevos fagos que van a infectar nuevas bacterias. Hoy se sabe que la mayoría de los fagos en nuestro cuerpo conviven en una relación de simbiosis con nuestras bacterias, sin destruirlas, contribuyendo a mover material genético entre ellas y facilitando la defensa contra microbios nocivos para nuestra salud.

Pero además de millones de fagos que se reproducen en nuestras bacterias, recientemente se han descubierto virus que infectan nuestras propias células sin causar enfermedad. En 1997, un equipo de investigadores en Japón encontraron en la sangre de un paciente un virus perteneciente a una nueva familia de virus a la que llamaron anelovirus. Hoy se han descrito miles de especies distintas de anelovirus. Estos virus se encuentran en más del 90% de los humanos, sin que se haya encontrado una asociación con enfermedad. 

Y lo que sabemos hoy del viroma humano es todavía muy poco. Quedan muchos más virus por descubrir en nuestros cuerpos, y se desconoce cómo pueden contribuir a nuestra salud. Es fácil que algunos de ellos sean capaces de producir moléculas con actividades terapéuticas. Gracias a los avances en inteligencia artificial, es muy posible que en el futuro podamos descubrir nuevos medicamentos para distintas enfermedades basados en genes descubiertos en el viroma humano.

© Imagen de portada: Micrografía electrónica de transmisión de múltiples bacteriófagos unidos a una pared celular bacteriana; el aumento es de aproximadamente 200.000. Wikipedia.