Desde hace cien años, la majestuosa escultura de Cajal creada por Benlliure ilumina el corazón del Paraninfo de Zaragoza. Su alma mater encargó la estatua para homenajearle con motivo de su jubilación en 1922; la obra definitiva en mármol, sufragada por suscripción popular, se instaló en un acto presidido por el rey Alfonso XIII el 26 de febrero de 1925.

Cajal - Benlliure

Un año más tarde, el rey inauguró en el Parque de El Retiro de Madrid el espectacular conjunto escultórico de Victorio Macho. La obra en granito y bronce fue promovida por la Real Academia Nacional de Medicina Española. Cajal, especialmente molesto por la desnudez del torso de su imagen, decidió no asistir y envió un discurso declarando que reprobaba las estatuas en vida. 

Afortunadamente, Cajal está vivo en la escultura que nos rodea. Mariano Benlliure, su amigo y admirador, le dedicó varias obras. Lorenzo Domínguez Villa creó El lápiz; sufragada por sus alumnos, habita el Jardín de Cajal junto al aula donde fue su maestro durante más de tres décadas. La escultura de Cajal está presente en el Senado de España, en los Colegios de Médicos de Navarra y Madrid, en la Gran Vía Ramón y Cajal de Zaragoza, en muchos hospitales y en el corazón de La Habana. Por supuesto está también en Petilla de Aragón, Larrés, Luna, Valpalmas y Ayerbe, los pequeños pueblos rurales donde creció hasta llegar a ser el más grande.

Cajal es Cultura en el Jardín de Cajal, en el Senado de España y en el Centro de Neurociencias de Cuba.

La Universidad de Zaragoza ha organizado la exposición “Aragón en los ojos de Cajal” para conmemorar el centenario de la inauguración de la obra de Benlliure. 

Cada escultura de Cajal es una invitación a conocer su legado, un portal a la ciencia con compromiso social, una ventana de esperanza. Cajal nos recuerda en cada escultura que la ciencia es cultura. 

Cajal es Cultura.

Juanjo Rubio Grupo de Trabajo Cajal. Ingeniero Industrial y Biomédico. Ha sido director de la Unidad de Innovación Social en Navarra

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