Tuve la oportunidad de conocer en persona a Federico Mayor Zaragoza en un breve viaje en ascensor, pero aún lo recuerdo. Ese fútil trayecto, marcado por un simple “buenos días”, estuvo acompañado de la sensación de estar frente a una persona a la que he admirado profundamente desde niño. No quise interrumpirle para expresárselo, temiendo ponerle en la incomodidad de responder por cortesía. En ese trayecto, de apenas un piso, desde el aparcamiento hasta la planta baja, le vi seguir al salir con un paso decidido, con su maletín en mano. A pesar de que podría estar descansando en su jubilación, él seguía trabajando con esa dedicación, empeñado en construir un mundo mejor, uno basado en el conocimiento, la razón y el respeto por el valor intrínseco de cada ser humano.
Entre mis recuerdos de niño está la emisión de la serie televisiva Ramón y Cajal: Historia de una voluntad. Esta producción tan inspiradora coincidió con los últimos meses de Mayor Zaragoza como Ministro de Educación y Ciencia, antes de que asumiera algo más tarde el cargo de Director General de la UNESCO. En aquella época, siendo joven, desconocía que Mayor Zaragoza también era bioquímico, como yo lo sería muchos años después, y que había jugado un papel fundamental en la creación del Centro Nacional de Biología Molecular Severo Ochoa, un centro de investigación de referencia para quienes nos apasiona la biología celular y molecular.
Tanto Santiago Ramón y Cajal como Federico Mayor Zaragoza son ejemplos vivos de lo que significa ser un humanista científico. Al igual que la figura de Cajal, la de Mayor Zaragoza trascenderá su tiempo. Ambos compartieron una visión profundamente inspiradora, marcada por su compromiso de mejorar la realidad, incluso cuando las circunstancias parecían no favorecer el cambio. Miraron más allá de su época y trazaron caminos de progreso para las generaciones venideras. Son testimonio de que el individualismo no conduce a ningún lado: su legado es un proyecto colectivo, una siembra que continuará dando frutos más allá de sus vidas.
Además de ser un brillante científico, Federico Mayor Zaragoza destacó como político, diplomático, escritor y, sobre todo, como humanista. Como Ministro de Educación y Ciencia (1981-1982), jugó un papel crucial en la modernización del sistema educativo español durante la transición democrática, fortaleciendo la investigación científica. Posteriormente, como Director General de la UNESCO (1987-1999), lideró iniciativas globales para promover el acceso universal a la educación, la igualdad y la protección del patrimonio cultural. Fue también un defensor incansable de los derechos humanos y el desarrollo sostenible.
Mayor Zaragoza fundó y presidió la Fundación Cultura de Paz, desde la cual trabajó activamente en favor del desarme, la justicia social y la promoción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. También desempeñó un papel destacado en la Fundación Ramón Areces, dedicada a fomentar la investigación científica y la educación. En 1976, asumió el cargo de vicepresidente del Consejo Científico de la Fundación bajo la presidencia de Severo Ochoa, Premio Nobel de Medicina. Tras el fallecimiento de Ochoa en 1993, Mayor Zaragoza asumió la presidencia del consejo, cargo que ocupó hasta su muerte el 19 de diciembre de 2024.
Es importante recordar que** la Fundación Ramón Areces fue una de las principales benefactoras del primer Homenaje Salamanca por Cajal y la Ciencia**. Este proyecto se alinea con las figuras de Mayor Zaragoza y la de Ramón y Cajal. Mayor Zaragoza hizo de la ciencia y la cultura el eje de su vida. Para quienes crecimos viéndole como una figura inspiradora, nos queda el desafío de seguir el camino que él trazó: un camino de conocimiento, humanidad y compromiso con el futuro.
Estanislao Nistal

Federico Mayor Zaragoza Presidente del Consejo Científico de la Fundación Ramón Areces Nace en Barcelona, 27 de enero de 1934. Doctor en Farmacia (Premio Extraordinario). Catedrático de Bioquímica de la Facultad de Granada. Director del Departamento Interfacultativo de Bioquímica de la Universidad de Granada. Rector de la Universidad de Granada. Consejero Nacional del CSIC. Rector Honorario de la Universidad de Granada. Presidente de la Sociedad Española de Bioquímica. Presidente en Funciones del CSIC. Catedrático y director del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de Madrid. Director del Centro de Biología Molecular de la Universidad de Autónoma. Subsecretario de Educación y Ciencia. Presidente de la Comisión Asesora de Investigación Científica y Técnica. Consejero del Presidente del Gobierno. Presidente de la Comisión de Educación y Ciencia del Congreso. Diputado del Congreso por Granada. Ministro de Educación y Ciencia. Director General de la Unesco. Académico Correspondiente de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona. Académico de Honor de la Real Academia de Medicina de Sevilla y de la Real Academia Iberoamericana de Farmacia. Académico de Honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Miembro de la Academia de Ciencias de Rusia. Académico de la Real Academia Nacional de Medicina.

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