**  Juan González Fernández** Departamento de Microbiología y Parasitología. Facultad de Farmacia Universidad Complutense de Madrid

D. Santiago Ramón y Cajal (1852-1934) fue médico, histólogo, neurocientífico, pintor, fotógrafo, escritor, gimnasta y premio Nobel de Fisiología y Medicina por su teoría neuronal. Además, fue un gran impulsor de la parasitología en España (Callabed, 2019).

Justo al terminar la carrera de Medicina en Zaragoza, el 31 de agosto de 1873 y, a pesar de la oposición su padre, ingresó en el Cuerpo de Sanidad Militar (Martínez, 2023). Fue llamado a filas para atender a los heridos en la Guerra de Cuba y allí padeció paludismo en el año 1874 (Figura 1) (Gómez-Lus y Ramos, 2006).

Al fin flaqueó mi resistencia y enfermé del paludismo. Nubes de mosquitos nos rodeaban: además del Anopheles claviger, ordinario portador del protozoario de la malaria, nos mortificaba el casi invisible gegén, amén de ejército innumerable de pulgas, cucarachas y hormigas” […]. Sentí el cerco de la fiebre sobre mi piel. Busqué el sulfato de quinina […]. Afloraba el color amarillo, mi corazón latía enloquecido.

Figura 1. Ciclo completo de Plasmodium vivax por Santiago Ramón y Cajal.
Figura 1. Ciclo completo de Plasmodium vivax por Santiago Ramón y Cajal.

Tras su vuelta, en 1877 se doctoró en la Universidad Central de Madrid con 25 años y se casó con Silveria Fañanás García, ocupando en ese momento el puesto de Director de los Museos de Anatomía en Zaragoza. Tras obtener la cátedra en Valencia (1883) y más tarde en Barcelona (1887), se trasladó a Madrid obteniendo la Cátedra de Histología e Histoquímica Normales y Anatomía Patológica de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Madrid (1892).

En 1896 publicó la segunda edición del Manual de Anatomía Patológica General y de Bacteriología Patológica; que sirvió de libro de texto a sus alumnos y en el que incluyó 320 grabados en color y en blanco y negro; entre ellos destaca uno sobre las fases del ciclo de *Plasmodium *(Figura 2).

Figura 2. Grabado en blanco y negro de Cajal sobre las fases de Plasmodium (Ramón y Cajal, 1896).
Figura 2. Grabado en blanco y negro de Cajal sobre las fases de Plasmodium (Ramón y Cajal, 1896).

El capítulo VIII (lesiones de las mucosas) del anteriormente citado manual, en concreto el punto 4, está dedicado a los parásitos intestinales (Ramón y Cajal, 1896). Cajal describió, en primer lugar, los nematodos. Afirmaba que tenían ciclos directos y que afectaban al intestino humano tras la ingesta de sus huevos. Como principales especies destacó “Ascarides lumbricoides” (Ascaris lumbricoides) como una lombriz gruesa de huevos de 50 a 60 micras de diámetro con una cáscara granulosa y afirmó que “se ignora cómo evolucionan”. “Oxiures vermiculuris” (Enterobius vermicularis) filiforme, de 4 y 10 milímetros de longitud para machos y hembras respectivamente, y “habita por millares en el recto de los niños”. Describió sus huevos y su morfología. “Tricocefalo dispar” (Trichuris trichiura) cuya hembra presenta “la región de la cabeza delgada como un cabello, mientras que la porción posterior del cuerpo es gruesa y enrollada en espiral”. Los huevos estaban descritos a la perfección, “alargados y con un nódulo en cada extremo”. “Strongylus duodenalis” (Ancylostoma duodenale) con su cabeza de “cuatro ganchos”. Describe la bolsa copulatriz en el extremo posterior y afirma que es tropical afectando al duodeno, chupando la sangre y produciendo anemia. “Anguilula stercoralis” (Strongyloides stercoralis) y “Trichina espiralis” (Trichinella spiralis) de la que describe a la perfección su ciclo y epidemiología.

Describe la bolsa copulatriz en el extremo posterior y afirma que es tropical afectando al duodeno, chupando la sangre y produciendo anemia.

En segundo lugar, los cestodos “Cestoides”. Cajal describió los ciclos y la morfología de: “Tenia solium” (del cerdo), “Tenia medio-canellata” (saginata o de la vaca), “Botriocefalus latus” (Dibothriocephalus latus) como la tenia del pescado, “Tenia equinococcus hidatidosus/multilocularis” (Echinococcus granulosus/multilocularis) como la “tenia pequeña; del perro” y cuya presencia de quistes “ocasiona graves presiones y atrofias”.

En tercer lugar, describió a los protozoos parásitos. Estos organismos eran todavía grandes descono- cidos tanto en su morfología detallada como en su patogénesis. “Cercomonas intestinalis”, (Giardia intestinalis) lo describe como un “infusorio flagelado, piriforme, con larga cola movible” que en realidad hoy conocemos que son 8 flagelos. No menciona los dos núcleos. Las tricomonas son descritas en dos especies: vaginal e intestinal y con solo dos flagelos. Actualmente, sobre *Trichomo- **nas vaginalis *conocemos que presenta 4 flagelos libres y uno recurrente que Cajal describió como “peine de pestañas en un lado”. Además, cita equivocadamente que ninguna de las dos especies era patógena. “Balantidium coli”, fue descrito perfectamente dentro de los ciliados y “Amoeba coli” (Entamoeba histolytica) como causante de disentería.

En el Capítulo IX (Alteraciones de las glándulas); en el punto 4 se explican las alteraciones del hígado dónde habla de parásitos animales y dice que “se hallan alguna vez los distomas” (con dos bocas): “Distoma hepaticum” y “Distoma hematobium”. Principalmente trata “Distoma hepaticum” (*Fasciola *hepatica), aunque también menciona “Distoma lanceolatum” (Dicrocoelium dendriticum) “más lan- ceolado y pequeño que el anterior y no tan ofensivo” siendo raro en el aparato biliar del hombre y prefiriendo el de los bóvidos. También describió “Coccidium oviforme” (*Eimeria *spp.).

En el capítulo XI (Lesiones del sistema tegumentario; punto 4) describió “Acarus scabiei” (Sarcoptes scabiei) macho y hembra y el depósito de sus huevos en las galerías observadas en biopsias de piel. También describió “Acarus foliculorum” (Demodex foliculorum) parasitando las glándulas sebáceas de la mejilla, frente y nariz.

Además, en tiempos de Cajal, los parásitos estaban relacionados con el cáncer. Se creía que los tumores tenían dos posibles orígenes. Por un lado, algunos profesores de anatomía patológica defendían un origen histogénico en el que las células tumorales eran células normales del tejido correspondiente, pero fuera de control; mientras que otros defendían la teoría parasitaria. Ésta afirmaba que el cáncer se originaba por parásitos que colonizaban el organismo. El médico escocés William Russell (1852- 1940), en 1890, encontró partículas que se teñían con fuscina en los cortes histológicos de los tumores. Él interpretó que eran parásitos y los llamó cuerpos de Russell. Más tarde, Cajal demostró que los cuerpos de Russell no eran más que gránulos hipertrofiados de los mastocitos (Martínez et al., 2005).

En 1887 ya se había fundado el instituto Pasteur y empezaron a crearse escuelas o institutos de medicina tropical en Liverpool (1898), Londres (1899) y Hamburgo (1900) para el estudio de las enfermedades parasitarias. Gracias a la iniciativa y al impulso de Cajal, España comenzó a modernizarse científicamente mediante la creación de la Junta de Ampliación de Estudios, de la que fue presidente desde que se creó en 1907. Ese mismo año, Cajal, siendo director del Instituto Nacional de Higiene Alfonso XIII, propuso la creación de la Sección de Parasitología y en 1910 la Cátedra de Parasitología y Patología Tropical en la Universidad Central de Madrid.

En 1909 Cajal propuso al presidente Antonio Maura realizar una expedición científica para el estudio de la enfermedad del sueño en las colonias españolas del golfo de Guinea. Esta expedición tenía una finalidad económica, ya que las colonias sufrían el azote continuo de esta enfermedad parasitaria, así como de la malaria y la disentería amebiana. El jefe de la Comisión científica fue el florentino Gustavo Pittaluga (experto en malaria y codescubridor del mosquito *Anopheles *como vector de Plasmodium). Luis Rodríguez Illera y Jorge Ramón Fañanás (1885-1938), hijo de Cajal, fueron participantes de la expedición (Corral-Corral y Quereda, 2012).

En conclusión, Cajal recopiló en sus tratados importantísimos conocimientos sobre parasitología, creó una sección específica en el Instituto de Higiene y una cátedra universitaria en la materia, promoviendo así el conocimiento de las enfermedades parasitarias y sentando las bases de la parasitología como ciencia en España.

BIBLIOGRAFÍA

  • Callabed, J. (2019). *Una Mirada a Santiago Ramón y Cajal en su perfil humanista: discurso de ingreso en la Real Academia Europea de Doctores, como académico de número, en el acto de su recepción el 16 de enero de 2019. *Real Academia Europea de Doctores.

  • Corral-Corral, I., & Quereda Rodriguez-Navarro, C. (2012). Gustavo Pittaluga and the expedition to study sleeping sickness in the Spanish territories of the Gulf of Guinea (1909). *Revista de neurologia, *54(1), 49–58.

  • Dibujo científico de Santiago Ramón y Cajal, ciclo completo de las formas parasitarias de *Plasmodium vivax, *parásito de la terciana (153x197 mm; tinta china negra). Santiago Ramón y Cajal.Depósito Legado Instituto Cajal. H4-Caja 45-Lámina 1645. Depositado para su custodia en el Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC. http://simurg.csic.es/view/9918477706904201

  • Gómez-Lus Centelles, M. L., & Ramos Tejera, M. C. (2006). *Santiago Ramón y Cajal: bacteriólogo *(J. Á. García Rodríguez, J. González Núñez, & J. Prieto Prieto, Eds.). Editorial Ars Medica.

  • Martínez, A., Marín, V. G., Junquera, S. R. Y. C., Martínez-Murillo, R., & Freire, M. (2005). The contributions of Santiago Ramón y Cajal to cancer research — 100 years on. Nature Reviews. Cancer, 5(11), 904–909. https://doi.org/10.1038/nrc1741

  • Martínez, E. P. (2023). Ramón y Cajal, “Un sabio de armas tomar”. *Revista Española de Defensa, *Año 36; (411), 60-61.

  • Ramón y Cajal, S. (1896). Manual de anatomía patológica general seguida de un resumen de microscopía aplicada á la histología y bacteriología patológicas. Imprenta y Librería de Nicolás Moya.

  • Santiago* Ramón y Cajal: 150 años en la Universidad de Zaragoza. *(2019). Prensas de la Universidad de Zaragoza.

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