Santiago Ramón y Cajal es un referente esencial para todos los científicos españoles. Sin embargo y a pesar de dedicarle nombres de calles, institutos en diferentes ciudades y centros de investigación, deberíamos haber preservado su legado que tanto impresionó a la ciencia mundial. Su casa, sita en el número 64 de la madrileña calle de Alfonso XII, fue abandonada hace años y vendida para construir apartamentos de lujo. Los libros y objetos de estudio que vivieron en aquella casa, se terminaron vendiendo en los puestos de la cuesta de Moyano o del rastro. Son pruebas evidentes de la falta de interés por salvaguardar sus estudios, haciendo un flaco favor a las generaciones venideras que no podrán disfrutar del trabajo magnífico e incansable realizado por nuestro Premio Nobel. Algunos artículos:

El palacete perdido (y los libros que terminaron en el Rastro) de Ramón y Cajal de Analía Plaza para ElDiario.es
El tesoro del Nobel que acabó a la venta por unos euros en el Rastro de Manuel Ansede para ElPaís.com
Andrés Trapiello: “Pasear por el Rastro es una cura de humildad” por Manuel Llorente vía ElMundo.es
- Habla un gitano sobre lo que encontró en la casa de Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de 1906, hará unos dos años. A Jesús le avisó una nieta del investigador y allí se encontró con el espectáculo. Compró lo que quiso comprar y lo ha ido vendiendo en su puesto del Rastro madrileño. “Es patético, eso no pasa en ningún lugar del mundo”, apostilla a primera hora del pasado domingo Andrés Trapiello, que acaba de publicar El Rastro. Historia, teoría y práctica (Destino), donde recoge anécdotas, conversaciones, fotos que él mismo ha ido haciendo a lo largo de 40 años de visita dominical a ese Madrid castizo donde turistas, paseantes y curiosos se acercan a ver qué cae, a pasar el rato. “Juan Manuel Bonet, con el que vengo casi siempre, llamó a alguien del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) alertando del desmán de Ramón y Cajal, pero al final no se hizo nada. Al final, la biblioteca se la llevó un anticuario de Barcelona que estará esperando a una coyuntura más favorable para vendérsela al Estado por siete veces más”, apostilla Trapiello.

El abandono de un Nobel de Picos Laguna para el Heraldo de Aragón
Pero no solo Cajal ha sido olvidado, el poeta Vicente Aleixandre perteneció al selecto grupo de la generación del 27. Fue Premio Nobel de Literatura en 1977. Entre sus obras más famosas está “La destrucción o el amor”, que se debería leer en estos tiempos de guerras despiadadas. Su casa situada en el número 3 de la calle de Velintonia era un lugar de encuentro en la que habitualmente se reunían Federico García Lorca, Rafael Alberti, Miguel Hernández o Pablo Neruda. Esta casa, al igual que pasó con la de Cajal, se encuentra abandonada desde 1986, año en que murió su hermana. Una vez más se ha arruinado el legado histórico de otro Premio Nobel en nuestro país.
Por favor escuchen un minuto a Clara Montes y a Judith Jauregui:
https://twitter.com/AleixandreMerlo/status/1719636929703026970
https://twitter.com/AleixandreMerlo/status/1720018427715178619
Este denominador común que ha unido el abandono del legado de dos de los más grandes intelectuales que ha tenido nuestro país, junto con mi convencimiento universitario para estrechar lazos entre las ciencias y las letras, me hace proponer la creación de una asociación con el nombre Cajal & Aleixandre para el desarrollo científico y cultural conjunto y específicamente para preservar el legado histórico de la sabiduría.
Antonio Muro Catedrático, Universidad de Salamanca

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